Entonces lo vi y…no lo comprendí, es
decir, comprendía la forma, pero no el significado.
Hasta entonces nunca había leído algo que
no entendiera. Me sentí como si intentara descifrar algo escrito en otro
alfabeto, algo de lo cual conocía el sonido y la escritura pero no la
profundidad de su esencia.
¡Cuánto deseé que alguien me diera una
puñalada! Sí, en lugar de intentar desentrañar algo que eternamente sería
un misterio para mí, un desasosiego para
mi espíritu, una burla cruel para mi intrascendente razón, algo… infinitamente
lejos de mi alcance.